“Papá, ese hombre entra todas las noches cuando estás dormido”, me susurró mi hija de 8 años. Esa noche fingí dormir y lo vi acercarse a mi esposa con una maleta negra. Ella cerró los ojos y él dijo: “Solo tardará un minuto”. Entonces encendí la luz… y descubrí la verdad que llevaba 8 meses ocurriendo a centímetros de mí.