“Prometiste que irías.””
La voz de Nia tembló desde la entrada de la casa, pero no por cansancio.
Capítulo 1
“Prometiste que irías.””
La voz de Nia tembló desde la entrada de la casa, pero no por cansancio.
Había corrido noventa minutos aquella tarde, había llorado de felicidad cuando el árbitro pitó el final y había recibido una medalla de oro frente a cientos de personas.
Ahora estaba llorando por una razón completamente distinta.
La puerta principal se cerró detrás de ella con un golpe suave.
Nia, de trece años, seguía usando su uniforme azul marino de soccer. La coleta se le había aflojado durante el partido y algunos mechones oscuros se le pegaban a la frente por el sudor. La medalla dorada descansaba sobre su pecho.
Entre sus brazos cargaba un enorme trofeo de campeonato.
Era demasiado grande para ella.
Pero se negó a soltarlo hasta llegar a la sala.
Claire estaba sentada en el sofá, con las piernas cruzadas y un teléfono en la mano. Su vestido azul marino perfectamente ajustado no tenía ni una sola arruga. La luz blanca de la casa hacía que todo
pareciera limpio, elegante, casi perfecto.
Excepto por la cara de Nia.
La niña caminó hasta la mesa de cristal y dejó el trofeo encima.
*¡CLANG!*
Claire apenas levantó los ojos.
“¿Qué pasó?”” preguntó, todavía mirando su teléfono.
Nia apretó los puños.
“Prometiste que irías.””
Claire deslizó un dedo por la pantalla.
“Se me olvidó.””
Nia se quedó inmóvil.
“¿Se te olvidó?””
“Sí, Nia.””
“Era la final.””
“Ya sé.””
“¡Era el campeonato!””
Claire soltó un suspiro y finalmente levantó la mirada.
“Te felicito. Ganaste, ¿no?””
Nia miró la medalla.
Después miró el trofeo.
Luego volvió a mirar a Claire.
“No era lo mismo.””
Claire arqueó una ceja.
“¿Qué quieres que haga? ¿Que invente una máquina del tiempo?””
Nia tragó saliva.
“La final estaba en el calendario desde hace semanas.””
“Yo nunca vi nada.””
Nia señaló hacia la cocina.
“Estaba pegado en el refrigerador.””
Claire se encogió de hombros.
“Pues yo no
lo vi.””
Desde el pasillo, Lily observaba en silencio.
Tenía diez años, el cabello oscuro y ondulado cayéndole sobre los hombros y una camiseta de rayas que le quedaba ligeramente grande. No decía nada.
Pero miraba.
Miraba a Nia.
Miraba a Claire.
Y, sobre todo, miraba el teléfono que Claire tenía en la mano.
Nia bajó la cabeza.
“Todos los papás estaban ahí.””
Claire frunció el ceño.
“No empieces.””
“Mi entrenador preguntó por ti.””
“Bueno, pues dile que estaba ocupada.””
“Te mandé mensajes.””
“Ya te dije que se me olvidó.””
“Te mandé un recordatorio esta mañana.””
Claire dejó el teléfono sobre su pierna.
“¿Y?””
Nia sintió que una lágrima le bajaba por la mejilla.
“Me dijiste que ibas a estar en la grada.””
La expresión de Claire se endureció.
“Nia, no voy a discutir contigo por un partido.””
“¡No era un partido cualquiera!””
Su voz rebotó contra las paredes de
la sala.
Lily dio un pequeño paso hacia adelante.
Claire la miró.
“Lily, ve a tu cuarto.””
La niña no se movió.
“Lily.””
“Pero…”
“Ahora.””
Lily bajó los ojos.
“Sí, Claire.””
Pero antes de desaparecer por el pasillo, miró otra vez el refrigerador de la cocina.
Había algo raro.
Ella estaba segura.
La noche anterior había visto un papel escrito a mano pegado con un imán rojo.
Había ayudado a Nia a prepararse para el partido.
Había leído las palabras.
*NIA — CHAMPIONSHIP FINAL.*
Y Claire también lo había visto.
Lily recordaba perfectamente la escena.
Claire había estado en la cocina esa misma noche.
Había quitado varios papeles del refrigerador.
Uno de ellos era el de Nia.
Lily se mordió el interior de la mejilla.
No dijo nada.
Todavía.
Nia recogió lentamente su mochila.
“¿Sabes qué?”” susurró.
Claire volvió al teléfono.
“¿Qué?””
“Ya no importa.””
“Perfecto.””
Nia levantó el trofeo.
Por un segundo pareció que iba a abrazarlo.
En lugar de eso, lo dejó otra vez sobre la mesa.
“Ganamos sin ti.””
Claire ni siquiera respondió.
Nia giró hacia las escaleras.
Entonces escuchó la puerta principal abrirse.
Marcus entró.
Traía puesto un traje café, tenía el cabello oscuro ligeramente despeinado y todavía llevaba la expresión cansada de alguien que acababa de salir del trabajo.
“¿Qué pasó aquí?””
Nia se quedó congelada.
Marcus vio el trofeo.
Luego la medalla.
Después vio los ojos llenos de lágrimas de su hija.
“¿Nia?””
Ella intentó limpiarse la cara rápidamente.
“Ganamos.””
Marcus sonrió.
“¿Ganaron?””
Nia asintió.
“Campeonas estatales.””
Marcus abrió los brazos.
“Ven acá.””
Nia corrió hacia él.
Marcus la abrazó con fuerza.
“Estoy orgulloso de ti, mija.””
Nia cerró los ojos contra su pecho.
Y por primera vez desde que había entrado en casa, dejó de intentar contener el llanto.
Marcus levantó la mirada hacia Claire.
Ella seguía sentada.
Y entonces él vio algo en su teléfono.
Una notificación.
Una conversación abierta.
El nombre de Nia estaba en la pantalla.
Marcus frunció el ceño.
“Claire.””
Ella levantó la mirada.
“¿Sí?””
“¿Qué pasó?””
Claire respondió demasiado rápido.
“Se me olvidó su juego. Fue un accidente.””
Marcus miró a Nia.
Después al trofeo.
Después al teléfono de Claire.
Su expresión cambió.
“¿Un accidente?””
Claire tragó saliva.
“Sí.””
Marcus no contestó.
Desde el pasillo, Lily seguía escuchando.
Y esta vez, cuando miró hacia la cocina, vio algo que hizo que su estómago se apretara.
El bote de basura estaba lleno.
Y encima de todo había una hoja de papel arrugada.
Lily reconoció la letra de inmediato.
Era la letra de Nia.
Capítulo completado
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