PARTE 3 — Ciento ocho millones y ni un centavo más
—Así que felicidades, Alejandro.
Capítulo 3
PARTE 3 — Ciento ocho millones y ni un centavo más
—Así que felicidades, Alejandro.
Te acaban de ascender en el trabajo, pero acabas de perder lo único que sostenía tu vida.
Hoy vendí mi empresa por ciento ocho millones de dólares.
Y a partir de este momento, no pagaré un centavo más por ninguno de ustedes.
Ni la casa, ni el carro, ni la escuela de los niños.
—Mamá… —la voz de Alejandro se quebró.
—Y a ti, Valeria —continué, sin alterar el tono—, te agradezco la lección. Me recordaste que siempre fui invisible.
Pero ahora la que está desapareciendo eres tú, de mi chequera y de mi vida.
Que alguien en esa mesa cubra la cuenta, porque mi cartera también acaba de hacerse invisible.
Un zumbido de voces.
Alguien soltó un plato.
Valeria gritó algo que no entendí, y luego la llamada se cortó.
Dejé el teléfono sobre la mesa.
Me serví un té de manzanilla que había preparado antes de salir y
me quedé mirando por la ventana.
La luna se colaba entre los helechos y, por primera vez en años, sentí que todo encajaba, sin una sola persona a la que tuviera que pedirle permiso para ocupar mi propio espacio.
***END.***
Capítulo completado
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