Sebastián permaneció sentado.
Capítulo 2
Sebastián permaneció sentado.
Camila ya no lo estaba mirando.
Renata sostenía una pequeña sonrisa de sorpresa.
—¿A qué hora sales?
—A las siete —respondió Renata.
Camila sonrió.
—Perfecto. Yo invito.
**SEBASTIÁN PENSÓ QUE ERA UNA BROMA**
Se incorporó ligeramente en la silla.
—¿Perdón?
Camila giró apenas el rostro.
—Escuchaste.
Después volvió hacia Renata.
—¿Me ayudas con el vestido?
—Claro.
**RENATA LA ACOMPAÑÓ HACIA EL MOSTRADOR**
Sebastián se levantó.
La arrogancia inicial había desaparecido.
—Camila, ven acá.
Ella continuó caminando.
—Estoy pagando.
**“TE DIJE QUE NO PIENSO PAGAR ESO”**
Camila se detuvo.
Lo miró directamente.
—Y yo te dije que no te lo pedí.
**RENATA PERMANECIÓ EN SILENCIO**
No quería quedar atrapada dentro de una discusión de pareja.
Pero había algo evidente.
Camila no necesitaba autorización para comprar aquel vestido.
**SEBASTIÁN CAMINÓ HACIA ELLA**
—¿Desde cuándo haces estas cosas?
Camila frunció el ceño.
—¿Qué cosas?
—Comprar algo así sin consultarme.
**LA PREGUNTA HIZO QUE
RENATA LEVANTARA LA MIRADA**
Camila también pareció sorprendida.
—¿Consultarte?
—Sabes a qué me refiero.
—No.
—Explícamelo.
**SEBASTIÁN BAJÓ LA VOZ**
—Estamos juntos.
—Sí.
—Entonces es normal que me importe cómo te ves.
**CAMILA MIRÓ SU REFLEJO EN EL ESPEJO**
El vestido verde le gustaba.
Le había gustado desde que salió del probador.
Hasta que Sebastián abrió la boca.
**ESO LE HIZO RECORDAR ALGO**
No era la primera vez.
Había ocurrido con zapatos.
Con maquillaje.
Con su cabello.
Con fotografías.
Con la ropa que utilizaba para salir con amigas.
**SEBASTIÁN SIEMPRE TENÍA UNA OPINIÓN**
Y la opinión casi nunca se presentaba como una simple preferencia.
Sonaba como una sentencia.
“Eso no te favorece.”
“Con ese color te ves mayor.”
“No deberías salir así.”
“Cámbiate.”
**CAMILA HABÍA EMPEZADO A CONFUNDIR ESO CON HONESTIDAD**
Se decía a sí misma que Sebastián simplemente era directo.
Que todas las parejas opinaban.
Que no tenía sentido
convertir cada comentario en un problema.
**PERO ESA TARDE ALGO FUE DISTINTO**
Había salido del probador sintiéndose bien.
La primera reacción de Sebastián fue recorrerla con la mirada y decir:
—Ese vestido te queda fatal.
**NO LE PREGUNTÓ SI LE GUSTABA**
No dijo simplemente que él prefería otro.
Lo presentó como si su opinión fuera un hecho.
**RENATA HABÍA VISTO EL CAMBIO EN CAMILA**
Por eso preguntó:
—¿Quieres que te traiga otro?
Camila casi dijo que sí.
Era lo que solía hacer.
**PERO MIRÓ EL ESPEJO**
Y por primera vez se preguntó:
¿Qué pienso yo?
**LA RESPUESTA FUE SIMPLE**
—No.
—Este me encanta.
**AHORA, DELANTE DEL MOSTRADOR, SEBASTIÁN SEGUÍA ESPERANDO QUE CAMBIARA DE OPINIÓN**
Camila sacó su propia tarjeta.
Él la miró.
—¿Vas a gastar eso en serio?
—Sí.
**RENATA PROCESÓ LA COMPRA**
Camila pagó con su dinero.
No hubo una revelación de que fuera millonaria.
No apareció una tarjeta
secreta capaz de dejar a Sebastián sin palabras.
**NO HACÍA FALTA**
Camila tenía un buen trabajo.
Administraba sus propios ingresos.
Podía permitirse el vestido.
El problema nunca había sido económico.
**SEBASTIÁN HABÍA UTILIZADO EL DINERO COMO SI FUERA AUTORIDAD**
—Pues conmigo no cuentes para pagarlo.
Esperaba que eso terminara la conversación.
Solo que esta vez Camila respondió:
—No te lo pedí.
**SEBASTIÁN MIRÓ A RENATA**
—¿Nos puedes dar un minuto?
Renata miró a Camila.
No a él.
Camila respondió:
—Está bien.
**RENATA SE ALEJÓ UNOS PASOS**
Sebastián bajó la voz.
—¿Qué te pasa?
Camila arqueó una ceja.
—¿A mí?
—Estás haciendo una escena por un vestido.
**CAMILA RESPIRÓ PROFUNDAMENTE**
—No.
—Tú convertiste un vestido en una prueba de cuánto caso debo hacerte.
Él negó.
**“YO SOLO FUI HONESTO”**
Camila respondió:
—Ser honesto sería decir “a mí no me gusta”.
—Decirme que me queda fatal y después recordarme que no lo vas a pagar es otra cosa.
**SEBASTIÁN SE QUEDÓ CALLADO**
Camila continuó.
—Y luego me preguntas para dónde voy “así”, como si necesitara tu aprobación para salir.
**ÉL INTENTÓ DEFENDERSE**
—No quise decirlo de esa manera.
—Pero esa fue la manera en que lo dijiste.
**LA CONVERSACIÓN EMPEZÓ A RESULTARLE INCÓMODA**
Porque Sebastián estaba acostumbrado a que Camila discutiera unos segundos y después cediera.
Esta vez no estaba discutiendo.
Estaba describiendo un patrón.
**“¿Y AHORA TE VAS CON LA VENDEDORA?”**
preguntó.
Camila lo miró fijamente.
—Se llama Renata.
**ESA CORRECCIÓN PARECIÓ PEQUEÑA**
Pero decía mucho.
Sebastián ni siquiera había prestado atención al nombre de la mujer que llevaba casi una hora atendiéndolos.
**“¿Y DESDE CUÁNDO SALES CON DESCONOCIDAS?”**
—Desde que una desconocida consiguió hablarme con más respeto que mi pareja.
**SEBASTIÁN NO RESPONDIÓ**
Camila caminó hacia el probador.
Se cambió.
Renata colocó el vestido cuidadosamente dentro de una funda.
**CUANDO CAMILA SALIÓ, SEBASTIÁN SEGUÍA ALLÍ**
—¿Vamos?
preguntó él.
Camila tomó su bolso.
—Tú puedes irte.
**“¿QUÉ?”**
—Voy a esperar a que Renata termine.
Sebastián soltó una pequeña risa incrédula.
—¿De verdad estás haciendo esto?
—Sí.
**SEBASTIÁN TOMÓ SU TELÉFONO**
—Cuando se te pase, me llamas.
Camila no respondió.
**ÉL SE MARCHÓ**
La puerta de la boutique se cerró detrás de él.
Camila observó su reflejo durante unos segundos.
**RENATA SE ACERCÓ CON CUIDADO**
—No tienes que esperarme por compromiso.
Camila sonrió.
—No es compromiso.
—Me caíste bien.
**RENATA RIÓ**
—Entonces sí salgo a las siete.
—Perfecto.
**UNAS HORAS DESPUÉS CAMILA VOLVIÓ A PONERSE EL VESTIDO VERDE**
No porque quisiera demostrarle algo a Sebastián.
Ni para subir una fotografía.
Ni para provocar una reacción.
**SE LO PUSO PORQUE LE GUSTABA**
Ese era todo el motivo.
**RENATA SALIÓ DE LA BOUTIQUE**
Se había cambiado el uniforme por ropa sencilla.
Cuando vio a Camila, sonrió.
—Definitivamente terraza.
**CAMILA COMENZÓ A REÍR**
—Eso dijiste.
**FUERON A UNA TERRAZA DEL MISMO COMPLEJO**
Nada excesivamente exclusivo.
Una mesa exterior.
Luces cálidas.
Música baja.
**RENATA LE PREGUNTÓ ALGO**
—¿Siempre habla así contigo?
Camila tardó en responder.
—No siempre.
Hizo una pausa.
—Pero más de lo que debería.
**RENATA NO LE DIJO QUE TERMINARA LA RELACIÓN**
No conocía suficiente.
No quería decidir por ella.
Solo preguntó:
—¿Y cómo te hace sentir?
**CAMILA MIRÓ HACIA LA CIUDAD**
—Como si siempre hubiera una versión correcta de mí.
—Y él supiera cuál es.
**RENATA BEBIÓ UN POCO DE AGUA**
—Eso debe cansar.
Camila sonrió débilmente.
—Mucho.
Capítulo completado
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