El teléfono de Pastor Benítez vibró sobre el púlpito.
Capítulo 4
El teléfono de Pastor Benítez vibró sobre el púlpito.
Una vez.
Dos veces.
Tres.
Sofia alcanzó a ver el nombre en la pantalla.
*Marisol.*
El pastor no lo tocó.
“Contesta”, dijo Sofia.
Benítez negó lentamente con la cabeza.
“Ahora no.””
“¿Ahora no?””
Sofia se acercó hasta quedar frente a él.
“Después de veintiocho años, mi mamá te está llamando y me dices ‘ahora no’?””
“Hay cosas que no entiendes.””
“Entonces explícame.””
El teléfono volvió a vibrar.
Teresa miró la pantalla.
“Contesta, Benítez.””
El pastor respiró hondo y finalmente deslizó el dedo.
“¿Bueno?””
La voz que salió del teléfono era débil, pero clara.
“Benjamín.””
Sofia se quedó inmóvil.
Nadie había llamado al pastor por su nombre de pila en aquella iglesia.
Él cerró los ojos.
“Marisol…”
Sofia dio un paso adelante.
“Soy yo.””
Silencio al otro lado.
Entonces una respiración entrecortada.
“Sofia…”
Las rodillas de Sofia casi cedieron.
“¿Mamá?””
Arturo se cubrió la boca.
Elena comenzó a llorar en silencio.
“¿Eres tú?””
“Sí, mija.””
Sofia agarró el teléfono con ambas manos.
“¿Dónde estás?””
“En el lugar donde empezó todo.””
“¿Dónde?””
Marisol tardó unos segundos.
“En la casa de la calle Willow.””
Sofia frunció el ceño.
“¿Qué casa?””
Elena respondió desde atrás:
“La antigua casa de tu abuela.””
Sofia se volvió hacia ella.
“¿Tú sabías?””
Elena no respondió.
Sofia volvió al teléfono.
“Voy para allá.””
“No.””
La palabra de Marisol fue firme.
“¿Por qué?””
“Porque todavía no sabes quién está dispuesto a hacer cualquier cosa para que la verdad no salga.””
Sofia miró a Arturo.
Él palideció.
“¿Te refieres a mi papá?””
Marisol guardó silencio.
Sofia sintió un escalofrío.
“Dime la verdad.””
“Tu papá no fue quien empezó esto.””
Sofia miró al pastor.
“¿Entonces quién?””
Marisol respiró profundamente.
“Benjamín sabe.””
Todos voltearon hacia el pastor.
Sofia acercó el teléfono.
“¿Qué sabes?””
“Que el día que naciste no fue la primera vez
que tu familia mintió.””
“¿Qué significa eso?””
Marisol comenzó a llorar.
“Significa que tú no eras el bebé que aparecía en los documentos.””
El teléfono quedó en silencio.
Sofia sintió que el mundo se inclinaba.
“¿Qué?””
Marisol siguió:
“Cuando naciste, hubo otra niña.””
Arturo murmuró:
“Marisol, no.””
Ella escuchó.
“Arturo está ahí, ¿verdad?””
Sofia respondió:
“Sí.””
“Entonces pregúntale por qué firmó esos papeles.””
Arturo retrocedió.
“No.””
Sofia lo enfrentó.
“¿Qué firmaste?””
“Yo…”
“¡¿Qué firmaste?!””
El pastor intervino.
“Arturo, ya no tiene sentido ocultarlo.””
Arturo lo miró con furia.
“¡Tú no vas a decirme eso!””
Sofia volvió al teléfono.
“Mamá, ¿qué pasó con la otra niña?””
Marisol comenzó a llorar.
“No lo sé.””
“¿Cómo que no sabes?””
“Porque cuando desperté, tú ya no estabas.””
“¿Y la otra bebé?””
“Desapareció también.””
Sofia sintió que el aire se le escapaba.
“¿Desapareció?””
“Sí.””
Teresa se acercó al púlpito.
“Marisol, ¿recuerdas el brazalete?””
Silencio.
“¿Qué
brazalete?””, preguntó Sofia.
Teresa señaló la muñeca de Sofia.
Allí había una pulsera fina de oro que Arturo le había regalado cuando cumplió dieciocho años.
Marisol dijo:
“El brazalete tenía una fecha.””
Sofia lo miró.
Nunca había prestado atención a la pequeña inscripción.
Se la acercó a los ojos.
*14-03-1998.*
Su fecha de nacimiento.
Pero debajo había otra línea.
Sofia la frotó con el pulgar.
Había letras diminutas.
*M. R.*
“¿Qué significa M. R.?””
Marisol dejó escapar un sollozo.
“Son las iniciales de tu hermana.””
Sofia se quedó congelada.
“¿Mi hermana?””
Arturo cerró los ojos.
Elena dejó de llorar.
El pastor bajó la cabeza.
Sofia miró a cada uno.
“¿Tengo una hermana?””
Nadie respondió.
La llamada se cortó.
“¡Mamá!””
Sofia intentó devolver la llamada.
Nada.
Volvió a marcar.
Nada.
Entonces escucharon un golpe afuera.
Todos voltearon hacia las puertas principales.
Arturo caminó lentamente hacia una de las ventanas.
“Hay un carro.””
“¿De quién?””, preguntó Sofia.
Arturo apartó la cortina.
Su rostro perdió el color.
“Del abogado.””
Elena apretó los dientes.
“¿Qué abogado?””
Arturo no respondió.
Sofia se acercó.
“Papá.””
Él finalmente susurró:
Capítulo completado
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