Sofia se quedó mirando a la desconocida.
Capítulo 3
Sofia se quedó mirando a la desconocida.
La mujer avanzó lentamente por el pasillo central.
Sus zapatos resonaban contra el piso de madera.
Tac.
Tac.
Tac.
Pastor Benítez se puso rígido.
Elena también la reconoció.
“Dios mío…”
Arturo susurró:
“Imposible.””
Sofia miró a los tres.
“¿Quién es ella?””
Nadie contestó.
La mujer llegó hasta la primera fila y levantó la fotografía.
“Me llamo Teresa.””
Sofia observó la imagen.
Era una fotografía tomada en una habitación de hospital. Una joven de cabello oscuro estaba acostada en una cama, exhausta, sosteniendo a un bebé envuelto en una cobija blanca.
Sofia sintió que el pecho se le cerraba.
“¿Es ella?””
Teresa asintió.
“Marisol.””
“¿Y el bebé?””
Teresa miró a Sofia.
“Tú.””
Sofia dio un paso atrás.
“¿Cómo sabes eso?””
“Porque yo estaba allí.””
Pastor Benítez intervino.
“Teresa, no tienes derecho a—”
“Cállate, Benítez.””
La iglesia entera reaccionó.
Nunca nadie había hablado así al pastor.
Teresa se acercó a Sofia.
“Tu
madre no quería abandonarte.””
Sofia tenía lágrimas en los ojos.
“Entonces, ¿qué pasó?””
Teresa miró a Arturo.
“Tu padre llegó al hospital esa noche.””
Arturo negó con la cabeza.
“No.””
“Sí.””
“Eso no pasó.””
Teresa levantó la fotografía.
“Yo tomé esta foto.””
Arturo palideció.
“Teresa…”
“Marisol estaba llorando.””
Sofia preguntó:
“¿Por qué?””
Teresa respiró profundamente.
“Porque alguien le dijo que si quería salvarte, tenía que entregarte.””
Elena cerró los ojos.
Sofia se volvió hacia ella.
“¿Quién?””
Teresa miró al pastor.
Benítez apretó las manos.
“No digas eso aquí.””
“¿Por qué no?””
“Porque no sabes toda la historia.””
Teresa soltó una risa triste.
“Yo sé suficiente.””
Sofia levantó la voz.
“¡¿Quién me quitó de mi madre?!””
Arturo bajó la mirada.
Elena señaló al pastor.
“Pregúntale.””
Sofia se volvió hacia Benítez.
“¿Fuiste tú?””
El pastor permaneció inmóvil.
“Yo no…”
“¿Fuiste tú?””
Él finalmente respondió:
“Sí.””
Un murmullo explotó entre las bancas.
Sofia
parecía haber dejado de respirar.
“¿Qué hiciste?””
Benítez tragó saliva.
“Tu madre estaba en peligro.””
“¿Por tu culpa?””
“No.””
“Entonces, ¿por qué me separaste de ella?””
El pastor miró a Arturo.
“Porque él me pidió ayuda.””
Sofia se giró lentamente.
“¿Mi papá?””
Arturo empezó a llorar.
“Yo no tenía opción.””
Elena gritó:
“¡Siempre tuviste opción!””
Arturo respondió:
“¡No sabes lo que estaba pasando!””
“¡Sé que le robaste a su hija!””
Sofia se llevó ambas manos al rostro.
“¿Dónde está Marisol?””
Nadie habló.
“¿Dónde está mi mamá?””
Teresa apretó la fotografía.
“Eso es lo que vine a decirte.””
Sofia levantó la cabeza.
“Dímelo.””
Teresa miró hacia las puertas de la iglesia.
“Marisol no murió.””
El mundo de Sofia pareció detenerse.
“¿Entonces dónde está?””
Teresa bajó la voz.
“Durante veintiocho años, todos creyeron que estaba lejos.””
Miró directamente a Elena.
“Pero hace tres días recibí una carta.””
Elena se quedó helada.
“¿Una
carta de quién?””
Teresa sacó un sobre pequeño de su bolso.
“De Marisol.””
Sofia corrió hacia ella.
“¡Dámela!””
Teresa se la entregó.
Sofia rompió el sobre.
Sacó una sola hoja.
Leyó las primeras palabras.
Y entonces levantó los ojos hacia Elena.
“Ella dice que tú sabes dónde encontrarla.””
Elena no respondió.
Sofia miró al pastor.
Después a Arturo.
Y finalmente volvió a mirar la carta.
Al pie de la página había una dirección.
Pero antes de que pudiera leerla en voz alta, el celular de Pastor Benítez comenzó a sonar.
Él miró la pantalla.
Capítulo completado
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