Arturo permaneció en medio del estacionamiento como si le hubieran quitado el suelo.
Capítulo 8
Arturo permaneció en medio del estacionamiento como si le hubieran quitado el suelo.
Sofia lo observó.
“¿La conoces?””
Él no respondió.
“Papá.””
Arturo tragó saliva.
“Sí.””
La palabra salió casi sin sonido.
Sofia sintió un escalofrío.
“¿Quién es?””
Arturo miró hacia la carretera vacía.
“Se llama Lucía.””
Sofia cerró los ojos.
“Lucía…”
Claudia apareció detrás de ellos.
“Ese no es su verdadero nombre.””
Sofia se volvió.
“¿Qué?””
Claudia se acercó.
“Tu hermana se llama Isabel.””
Elena salió de la iglesia.
“Claudia…”
“Ya no importa.””
Elena se detuvo.
Claudia continuó:
“Durante años la llamaron Lucía para esconderla. Pero Marisol siempre la llamó Isabel.””
Sofia sintió que algo dentro de ella se acomodaba y se rompía al mismo tiempo.
“¿Dónde está?””
“En Willow.””
“¿Y por qué huyó?””
Claudia miró a Arturo.
“Porque pensó que venían por ella.””
Arturo bajó la cabeza.
Sofia dio un paso hacia él.
“¿Tú mandaste a esos hombres?””
“No.””
“¿Seguro?””
“Sí.””
“Entonces dime quién.””
Arturo levantó la mirada.
“Tu abuelo.””
Sofia
frunció el ceño.
“Está muerto.””
“Sí.””
“Entonces ¿cómo puede seguir mandando a alguien?””
Arturo sacó su celular.
“Porque dejó instrucciones.””
Mostró una serie de mensajes antiguos.
Pagos mensuales.
Transferencias.
Nombres.
Fechas.
Sofia sintió náuseas.
“¿Cuánto tiempo?””
“Veintiocho años.””
Elena se cubrió el rostro.
“Arturo…”
Él la enfrentó.
“¡Tú también sabías!””
“Yo sabía de los documentos. No sabía de los pagos.””
Claudia intervino.
“Marisol sí lo sabía.””
Sofia la miró.
“¿Cómo?””
“Porque ella recibió una de esas cartas.””
“¿Dónde está?””
Claudia señaló la iglesia.
“En la oficina del pastor.””
Sofia regresó corriendo.
Benítez estaba junto al púlpito, sosteniendo una pequeña llave.
Sofia se detuvo.
“¿Qué abre?””
El pastor miró la llave.
“La caja fuerte.””
“¿Qué hay dentro?””
“Lo que debí entregarte hace muchos años.””
“Ábrela.””
Benítez caminó hacia su oficina.
Sofia lo siguió.
Arturo, Elena, Claudia y Daniel fueron detrás.
La oficina estaba oscura.
El pastor abrió una caja metálica escondida
detrás de un cuadro.
Dentro había sobres, fotografías y una pequeña caja de madera.
Sofia señaló los sobres.
“¿Todos son de Marisol?””
“Algunos.””
“¿Cuántos?””
“Catorce.””
“¿Por qué nunca me los diste?””
Benítez bajó la mirada.
“Porque tu padre me pidió que no lo hiciera.””
Arturo cerró los ojos.
Sofia se volvió hacia él.
“¿Por qué?””
Arturo respondió:
“Porque tenía miedo.””
“¿De qué?””
“De perderte.””
“Ya me perdiste.””
Arturo empezó a llorar.
“No. Nunca.””
Sofia abrió el primer sobre.
La letra era femenina.
*Mi niña:*
Sofia tuvo que detenerse.
La siguiente línea estaba borrosa por una mancha de lágrimas.
“Ella sabía que yo existía”, susurró.
Benítez asintió.
“Siempre supo.””
Sofia abrió otro.
*No quiero que crezcas creyendo que te abandoné.*
Sus lágrimas cayeron sobre el papel.
“¿Por qué no vino por mí?””
Claudia respondió:
“Porque la amenazaron.””
Sofia levantó la cabeza.
“¿Quién?””
Antes de que Claudia pudiera contestar, Daniel encontró una
fotografía.
“Esperen.””
Todos se acercaron.
Era una imagen de Marisol frente a una casa.
A su lado estaba una niña pequeña.
Y detrás de ellas, apenas visible, estaba el padre de Arturo.
Pero había algo extraño.
La fotografía tenía una fecha.
*2006.*
Y Marisol sostenía un periódico.
Daniel lo tomó.
“Esto fue tomado en Estados Unidos.””
Sofia miró la dirección impresa.
“¿Dónde?””
“Arizona.””
Arturo negó.
“Marisol nunca estuvo en Arizona.””
Claudia lo miró.
“Sí estuvo.””
Sofia giró la fotografía.
Había una inscripción detrás.
*Para mis dos hijas. Algún día sabrán la verdad.*
Sofia se quedó sin aire.
“¿Dos?””
Benítez asintió.
“Las dos.””
Sofia miró la pequeña caja de madera.
“¿Qué hay ahí?””
El pastor no respondió.
“Pastor.””
Benítez tomó la caja y la colocó sobre el escritorio.
La abrió.
Dentro había un brazalete de hospital.
Viejo.
Amarillento.
Con una etiqueta todavía legible.
Sofia lo tomó.
Leyó el nombre.
*SOFIA RIVERA.*
Debajo había un segundo número.
El mismo que aparecía en su acta original.
Sofia levantó la mirada.
“Entonces yo sí soy Sofia.””
“Sí.””
“¿Y mi hermana?””
Benítez miró el segundo brazalete.
“No.””
Sofia se quedó helada.
“¿Qué quieres decir?””
El pastor sacó el otro brazalete.
En él había un nombre.
*Sofia Rivera.*
Dos brazaletes.
Dos bebés.
El mismo nombre.
Sofia sintió que el corazón le golpeaba con fuerza.
“¿Por qué las dos tenían mi nombre?””
Benítez respondió:
“Porque Marisol nunca decidió cuál de las dos sería registrada como Sofia.””
Daniel miró los documentos.
“Entonces alguien eligió por ella.””
En ese momento, el teléfono de Sofia vibró.
Un número desconocido.
Mensaje:
*“Si quieres conocer a tu hermana, ven sola a Willow. Y no confíes en tu padre.””*
Sofia levantó lentamente la mirada hacia Arturo.
Él había leído el mensaje por encima de su hombro.
Y estaba llorando.
“Yo sé quién lo mandó.””
Sofia apretó el teléfono.
“¿Quién?””
Arturo respondió:
“Tu hermana.””
Pero antes de que pudiera explicar, llegó otro mensaje.
Esta vez incluía una fotografía.
Sofia la abrió.
Era Isabel.
Sentada en una habitación vacía.
Y detrás de ella estaba Marisol.
Capítulo completado
Has llegado al final de este capítulo.
Seguir leyendo
Más mundos en los que perderte después de este capítulo.