Sofia salió de la iglesia sin esperar a nadie.
Capítulo 9
Sofia salió de la iglesia sin esperar a nadie.
Arturo corrió detrás de ella.
“¡Sofia!””
Ella siguió caminando.
“¡Espera!””
“¿Por qué debería?””
“Porque esa foto puede ser falsa.””
Sofia se detuvo.
“¿Y si no lo es?””
Arturo quedó frente a ella.
“Entonces iremos juntos.””
“Ella dijo que fuera sola.””
“Eso es exactamente lo que quieren.””
Sofia apretó el teléfono.
“¿Quiénes?””
Arturo miró hacia la carretera.
“Los mismos que han estado vigilando a Marisol.””
Claudia llegó corriendo.
“No pueden ir por la carretera principal.””
Sofia la miró.
“¿Por qué?””
“Porque están esperando que hagas exactamente eso.””
Daniel apareció detrás.
“Conozco un camino.””
Arturo negó.
“Yo también.””
Sofia los interrumpió.
“Voy a ir.””
Todos quedaron en silencio.
“Pero no sola.””
Miró a Arturo.
“Y tú vienes conmigo.””
Él asintió.
Elena tomó su bolso.
“Yo también.””
Sofia la miró.
“Abuela…”
“Me robé demasiados años de tu vida. No voy a esconderme ahora.””
Claudia señaló su camioneta.
“Entonces vámonos.””
La casa de Willow
parecía abandonada.
Las ventanas estaban cubiertas con cortinas viejas.
La pintura se desprendía de las paredes.
El jardín estaba cubierto de maleza.
Sofia bajó del vehículo.
Reconoció la casa.
No por haberla visto antes.
Por una fotografía.
La misma casa donde Marisol había sido fotografiada con Isabel.
“Ella está aquí”, dijo Sofia.
Arturo miró la puerta.
“Sí.””
Entraron.
La casa olía a madera húmeda y polvo.
En la sala había fotografías pegadas en la pared.
Sofia se acercó.
Una.
Dos.
Diez.
Veinte.
En todas aparecía Marisol.
Y en casi todas aparecían las dos niñas.
Sofia tocó una fotografía.
“Nos estuvo viendo crecer.””
Claudia respondió:
“Siempre.””
“¿Por qué no vino?””
“Porque pensó que si se acercaba, las dos morirían.””
Sofia se volvió.
“¿Quién la amenazó?””
Una voz respondió desde el segundo piso.
“Yo.””
Todos levantaron la cabeza.
Isabel apareció en las escaleras.
Vestía de blanco.
Su cabello era casi idéntico al
de Sofia.
Sus ojos también.
Durante varios segundos, ninguna de las dos habló.
Sofia subió un escalón.
“¿Isabel?””
La mujer asintió.
“Sí.””
Sofia subió otro.
“Soy Sofia.””
Isabel sonrió entre lágrimas.
“Lo sé.””
“¿Dónde está mamá?””
Isabel miró hacia el pasillo.
“Está viva.””
“¿Dónde?””
“En la habitación.””
Sofia corrió.
Abrió la puerta.
Marisol estaba sentada junto a una ventana.
Más delgada.
Cabello completamente gris.
Pero sus ojos eran los mismos que Sofia había imaginado durante toda su vida.
Sofia se detuvo.
“¿Mamá?””
Marisol levantó la cabeza.
Los labios le temblaron.
“Sofia.””
Sofia corrió hacia ella.
Las dos se abrazaron.
Marisol lloraba contra su hombro.
“Perdóname.””
“Yo no sabía que estabas viva.””
“Lo intenté.””
“¿Por qué no me buscaste?””
“Te busqué todos los días.””
Sofia se apartó.
“Entonces ¿por qué?””
Marisol miró hacia la puerta.
“Porque me dijeron que si volvía por ti, matarían a Isabel.””
Sofia miró a su hermana.
“¿Quién te dijo eso?””
Marisol señaló a Arturo.
Arturo cerró los ojos.
“No fui yo.””
Marisol negó.
“Él tampoco sabía toda la verdad.””
Sofia miró a Arturo.
“Entonces dime quién.””
Marisol tomó su mano.
“Tu abuelo.””
“Está muerto.””
“Sí.””
“Entonces ya no puede hacernos daño.””
Marisol la miró con tristeza.
“Su última orden sí.””
Sofia frunció el ceño.
“¿Qué orden?””
Marisol señaló una caja debajo de la cama.
“Ábrela.””
Sofia sacó la caja.
Dentro había escrituras, fotografías y una carta sellada.
Daniel tomó los documentos.
“Esta propiedad…”
Marisol asintió.
“Pertenecía legalmente a Isabel.””
Sofia miró a su hermana.
“¿Por eso nos separaron?””
“En parte.””
“¿Qué significa ‘en parte’?””
Marisol comenzó a llorar.
“Porque tu abuelo descubrió que una de mis hijas no era hija de Arturo.””
Arturo se quedó inmóvil.
Sofia sintió que el mundo volvía a detenerse.
“¿Qué?””
Marisol miró a las dos hermanas.
“Una de ustedes es hija de otro hombre.””
Isabel bajó la mirada.
Sofia miró a Arturo.
Él no podía hablar.
“¿Cuál?””
Marisol negó.
“No puedo decírtelo.””
“¿Por qué?””
“Porque la prueba está en la carta.””
Sofia tomó el sobre.
En el frente había una frase escrita:
*Para Sofia e Isabel.*
Sofia rompió el sello.
Sacó la primera hoja.
Leyó.
Su rostro cambió.
“Hay una prueba de ADN.””
Arturo se quedó sin color.
“¿Qué dice?””
Sofia siguió leyendo.
Entonces levantó los ojos hacia su madre.
“Dice que una de nosotras…”
Un fuerte golpe sacudió la puerta principal.
Todos se quedaron paralizados.
Otro golpe.
Marisol susurró:
“Ya llegaron.””
Arturo miró por la ventana.
“Son ellos.””
Isabel agarró la mano de Sofia.
“¿Qué hacemos?””
Sofia sostuvo la prueba contra su pecho.
Afuera, alguien gritó:
“¡Entreguen los documentos!””
Marisol cerró los ojos.
Sofia miró a su hermana.
Después a Arturo.
Y finalmente volvió a mirar la última línea del informe.
La frase que podía destruir la familia completa estaba ahí, escrita en tinta negra:
*“La persona examinada no es hija biológica de Arturo Rivera.””*
Capítulo completado
Has llegado al final de este capítulo.
Seguir leyendo
Más mundos en los que perderte después de este capítulo.