Durante varios segundos nadie se movió.
Capítulo 2
Durante varios segundos nadie se movió.
La televisión seguía encendida sin sonido. Una canción suave sonaba desde los altavoces de la casa, completamente fuera de lugar.
Elena tenía el teléfono en la mano.
Sofía la miraba como si hubiera visto un fantasma.
Clara fue la primera en reaccionar.
—Apaga eso.
Elena negó con la cabeza.
—No.
—Te dije que lo apagues.
—Y yo te dije que hay otro video.
Mateo seguía junto al sofá.
No parecía enojado.
Eso fue lo que más me preocupó.
Parecía cansado.
Daniel caminó hacia él.
—Mateo…
Mateo levantó una mano.
—No.
Daniel se detuvo.
—Solo quiero hablar contigo.
—Hace cinco minutos no querías escucharme.
Daniel bajó la mirada.
—Lo siento.
Mateo soltó una risa seca.
—¿Ahora sí?
Clara miró a Daniel.
—No tienes que disculparte por preguntarle qué pasó.
Mateo volteó hacia ella.
—No me preguntaste qué pasó.
Clara se quedó callada.
—Me acusaste —continuó él—. Y luego hiciste que papá
me acusara también.
—¡Sofía estaba llorando! —respondió Clara—. ¿Qué querías que hiciera?
—Podías preguntarme.
—¡Lo hice!
—No. Preguntaste por qué mentiría. Eso no es escucharme.
Sofía comenzó a llorar otra vez.
—Yo estaba asustada.
Mateo la miró.
—¿De mí?
Sofía no respondió.
—¿De verdad estabas asustada de mí?
Clara se colocó inmediatamente delante de su hija.
—No la presiones.
—No la estoy presionando.
Elena dio un paso adelante.
—Déjenlo terminar.
Clara la miró sorprendida.
—¿Perdón?
—El video lo demuestra.
Sofía extendió la mano.
—Dame el teléfono.
Elena lo retiró.
—No.
—¡Dámelo!
—No.
—¡Elena!
—No voy a borrar la evidencia.
La palabra quedó suspendida en el aire.
*Evidencia.*
Daniel respiró profundamente.
—Elena, ¿qué muestra el segundo video?
—No lo sé todo todavía.
—Entonces ponlo.
Clara negó con la cabeza.
—No sabemos qué hay ahí.
Elena la miró.
—Por eso precisamente hay que verlo.
Sofía empezó a caminar hacia ella.
—No tienes
derecho.
—Tengo derecho a proteger a Mateo.
—¡Yo también soy tu hermana!
—Y él también.
Sofía se detuvo.
Daniel miró a ambas adolescentes.
—Elena, reproduce el video.
Elena tocó la pantalla.
El segundo archivo apareció.
Pero antes de reproducirlo, la pantalla mostró la hora.
11:42 p. m.
Mateo frunció el ceño.
—Eso fue después.
—¿Después de qué? —preguntó Daniel.
—Después de que Sofía salió de mi cuarto.
Clara volvió a mirar a su hija.
—Sofía, ¿saliste de su cuarto?
Sofía bajó los ojos.
—Yo…
—Respóndeme —dijo Clara.
—Sí.
Mateo negó con la cabeza.
—Yo nunca dije que ella había entrado a mi cuarto.
Clara quedó desconcertada.
—¿Qué?
—Porque no entró a mi cuarto.
Elena levantó el teléfono.
—Eso no es lo que muestra la cámara.
Daniel se acercó.
—¿Qué cámara?
—La del pasillo.
Clara se puso pálida.
—Aquí no hay una cámara en el pasillo.
—Sí hay.
—¿Desde cuándo?
Elena
miró a Daniel.
—Desde que cambiaron el sistema de seguridad.
Daniel frunció el ceño.
—Yo no instalé ninguna cámara ahí.
Elena tragó saliva.
—Entonces alguien más lo hizo.
Nadie habló.
Mateo miró hacia el techo.
—¿Estás diciendo que alguien nos estaba grabando?
—No exactamente —dijo Elena—. La cámara forma parte del sistema de seguridad. Pero…
—¿Pero qué? —preguntó Daniel.
Elena giró el teléfono para que todos pudieran ver la pantalla.
—Alguien descargó este video.
Clara se quedó helada.
—¿Quién?
Elena señaló una pequeña línea de información en el archivo.
—El usuario que lo descargó.
Daniel se acercó tanto que casi tocó la pantalla.
—¿Qué nombre aparece?
Elena dudó.
—No quiero decirlo.
—Elena —dijo Daniel—. Dilo.
Ella levantó los ojos.
—Aparece tu cuenta.
Daniel palideció.
—Eso es imposible.
—No —susurró Mateo—. No es imposible.
Todos lo miraron.
Mateo señaló a Sofía.
—Porque ella sabe la contraseña de papá.
Sofía dio un paso atrás.
—¡No!
Daniel la miró.
—Sofía…
—¡Yo no hice nada!
Elena abrió el archivo.
—Hay algo más.
—¿Qué? —preguntó Clara.
—El video fue editado.
Mateo levantó la cabeza.
Daniel dejó escapar el aire lentamente.
—¿Editado?
Elena asintió.
—Sí.
Sofía comenzó a temblar.
—No sabes lo que estás diciendo.
Elena la miró directamente.
—Sí sé.
—¡No!
—Porque comparé el archivo que alguien descargó con el original de la cámara.
Daniel se quedó completamente inmóvil.
—¿Y qué encontraste?
Elena apretó los labios.
—Que alguien cortó exactamente diecisiete segundos.
Mateo miró a su padre.
—¿Qué pasó durante esos diecisiete segundos?
Elena no contestó.
En ese momento, el teléfono de Daniel vibró.
Todos voltearon.
Una notificación apareció en la pantalla.
*“Se ha iniciado sesión en su sistema de cámaras desde otro dispositivo.””*
Daniel levantó lentamente el teléfono.
—¿Otro dispositivo?
Elena miró a Sofía.
Sofía dio un paso hacia atrás.
—No me miren a mí.
Entonces el teléfono volvió a vibrar.
Esta vez apareció un mensaje.
*“Si quieren saber quién empezó todo esto, revisen la cámara del comedor.””*
Mateo miró a Elena.
Capítulo completado
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