Daniel no tocó el mensaje.
Capítulo 3
Daniel no tocó el mensaje.
Solo lo miraba.
La pantalla iluminaba su rostro mientras la casa permanecía en silencio.
—¿Quién mandó eso? —preguntó Clara.
—No lo sé —respondió Daniel.
Elena extendió la mano.
—Déjame verlo.
Daniel le entregó el teléfono.
Ella leyó el mensaje otra vez.
—No es un número normal.
Mateo frunció el ceño.
—¿Qué significa eso?
—Que no llegó como mensaje de texto.
—Entonces, ¿cómo?
Elena deslizó el dedo por la pantalla.
—A través del sistema de seguridad.
Clara se abrazó a sí misma.
—Quiero que apaguemos todas las cámaras.
—Todavía no —dijo Mateo.
Clara lo miró.
—¿Por qué?
—Porque quien hizo esto quiere que lo hagamos.
Daniel levantó la cabeza.
Mateo señaló el teléfono.
—Nos está llevando de una cámara a otra.
Elena asintió lentamente.
—Tiene razón.
Sofía negó con la cabeza.
—Esto es una locura.
Mateo la miró.
—No. Lo que dijiste de mí fue una locura.
Sofía bajó la mirada.
—Yo estaba confundida.
—No.
—Mateo…
—No estabas confundida.
Daniel intervino.
—Ya basta.
Mateo se volvió hacia él.
—¿Ahora sí quieres defenderme?
Daniel no respondió.
Mateo respiró hondo.
—Entonces mira el video.
Elena conectó el teléfono al televisor.
La pantalla cambió.
Apareció la imagen de la cámara del comedor.
Blanco y negro.
11:31 p. m.
El comedor estaba vacío.
Luego apareció Mateo.
Caminaba lentamente hacia la cocina.
Llevaba su sudadera negra.
Se detuvo.
Miró hacia el pasillo.
Después apareció Sofía.
Ella caminó detrás de él.
Clara se acercó al televisor.
—Pausa.
Elena pausó el video.
—¿Qué?
Clara señaló la pantalla.
—Mira la mano de Sofía.
Todos miraron.
Sofía sostenía algo pequeño.
—¿Qué es eso? —preguntó Daniel.
Sofía negó con la cabeza.
—No sé.
Mateo soltó una risa incrédula.
—¿No sabes?
—No recuerdo.
Elena continuó.
Sofía se acercó a Mateo.
Le dijo algo que el audio no alcanzaba a captar.
Mateo negó
con la cabeza.
Después siguió caminando.
Sofía lo agarró del brazo.
Mateo se soltó.
Luego levantó ambas manos.
Era exactamente lo que había mostrado la otra cámara.
—Ahí —dijo Elena—. Eso fue antes de la acusación.
Daniel asintió lentamente.
—Sí.
Elena avanzó el video.
Sofía siguió a Mateo hacia el pasillo.
Después desaparecieron de la imagen.
La pantalla quedó vacía.
11:36 p. m.
11:37.
11:38.
Entonces apareció alguien más.
Clara contuvo el aliento.
—¿Quién es?
La figura caminaba por el comedor.
Era una persona adulta.
No podía verse el rostro.
Llevaba ropa oscura.
Entró al encuadre.
Se acercó a la mesa.
Dejó algo encima.
Luego miró directamente hacia la cámara.
Elena pausó.
—No puede ser.
Daniel dio un paso hacia el televisor.
—¿Qué?
—Conozco esa ropa.
Clara miró a Daniel.
—¿De quién es?
Daniel no contestó.
Mateo observó la imagen.
—Papá.
Daniel cerró los ojos.
—No.
—¿Es tu ropa?
—No.
Pero su voz sonó insegura.
Elena hizo zoom.
La imagen perdió un poco de calidad, pero el detalle seguía visible.
Un reloj plateado.
Una pulsera negra.
Y una pequeña marca blanca en la manga.
Mateo miró a Daniel.
—Ese es tu saco.
Daniel negó con la cabeza.
—Yo estaba arriba.
—Entonces alguien lleva tu ropa.
Clara se volvió hacia Sofía.
—¿Quién tiene acceso a las cosas de tu papá?
Sofía no respondió.
—Sofía.
—No sé.
Elena volvió a reproducir.
La persona salió del comedor.
Unos segundos después, la pantalla saltó.
11:42.
Sofía apareció corriendo.
Después llegó Clara.
Luego Daniel.
Y finalmente comenzó la acusación.
Elena detuvo el video.
—Aquí está el problema.
Daniel se acercó.
—¿Cuál?
—El video original no tiene diecisiete segundos cortados.
Mateo frunció el ceño.
—¿Entonces?
Elena abrió otro archivo.
—El que alguien editó empieza exactamente después de que esta persona sale del comedor.
Clara se quedó mirando la pantalla.
—¿Qué había en esos diecisiete segundos?
Elena negó lentamente.
—Todavía no lo sé.
—¿Puedes recuperarlos? —preguntó Daniel.
—Creo que sí.
Sofía se adelantó.
—No.
Todos voltearon.
Ella respiraba con dificultad.
—No hagas eso.
Elena la miró.
—¿Por qué?
—Porque no sabes qué vas a encontrar.
Mateo dio un paso hacia Sofía.
—Ahora sí quiero saber.
—¡Mateo, déjalo!
—¿Por qué?
Sofía empezó a llorar.
—Porque…
Se quedó callada.
Clara se acercó a ella.
—Porque ¿qué?
Sofía miró a su madre.
Después a Daniel.
Y finalmente a Mateo.
—Porque yo no fui quien empezó esto.
Mateo se quedó inmóvil.
—¿Qué significa eso?
Sofía se cubrió la boca.
—Yo solo hice lo que me dijeron.
Daniel palideció.
—¿Quién te dijo?
Sofía no respondió.
—Sofía —dijo Clara—. Mírame.
La adolescente levantó los ojos.
—Me dijeron que si no acusaba a Mateo, iban a contarle a todos lo que pasó aquella noche.
Mateo miró a Daniel.
—¿Qué pasó aquella noche?
Daniel no respondió.
Elena abrió el archivo original.
—Hay una forma de saberlo.
Todos se volvieron hacia ella.
—Los diecisiete segundos todavía están ahí.
La pantalla mostró una barra de reproducción.
Elena colocó el dedo sobre ella.
—Y justo antes de que desaparezca esa persona…
La puerta principal apareció al fondo del comedor.
Alguien estaba entrando.
Elena dejó de respirar.
—Espera.
Daniel se acercó.
—¿Qué viste?
Elena amplió la imagen.
El rostro comenzó a distinguirse.
Mateo miró la pantalla.
Clara dejó escapar un pequeño grito.
Y Sofía susurró:
—No…
Capítulo completado
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