Nadie se movió durante varios segundos.
Capítulo 2
Nadie se movió durante varios segundos.
El sobre descansaba debajo del púlpito, justo al lado de la Biblia abierta.
Sofía lo miró.
Después miró a Mateo.
Luego a Elena.
“¿Quién lo va a recoger?””
Mateo respondió inmediatamente.
“Nadie.””
Sofía frunció el ceño.
“Es para mí.””
“Precisamente por eso.””
“¿Qué significa eso?””
Mateo caminó hacia el púlpito.
“Significa que alguien está intentando convertir una tragedia familiar en un espectáculo.””
Elena se cruzó de brazos.
“Qué conveniente.””
Mateo tomó el sobre.
Sofía avanzó.
“Dámelo.””
Mateo no se movió.
“Todavía no.””
“¡Dámelo!””
Elena intervino.
“Mateo, si realmente no tienes nada que esconder, entrégaselo.””
Mateo miró a Elena.
“¿Y si sí tengo algo que esconder?””
La iglesia quedó nuevamente en silencio.
Sofía abrió la boca, pero no encontró palabras.
Mateo bajó la voz.
“Entonces no quiero que lo descubras aquí.””
Sofía extendió la mano.
“Ya lo descubrí aquí.””
Mateo soltó el sobre.
Sofía lo atrapó.
Sus dedos recorrieron el borde.
Había una fecha escrita con tinta azul.
*14 de marzo de 1998.*
La fecha de su nacimiento.
Sofía palideció.
“Esto fue escrito el día que nací.””
Elena se acercó.
“Ábrelo.””
Mateo negó con la cabeza.
“No.””
Sofía miró al pastor.
“¿Por qué tienes tanto miedo?””
Mateo apretó los labios.
“Porque conocí a tu mamá.””
“Eso ya lo sé.””
“Más de lo que te imaginas.””
Sofía abrió el sobre.
Dentro había tres hojas dobladas.
La primera tenía una letra que reconoció inmediatamente.
La letra de su madre.
Sofía comenzó a leer.
“Mi niña…”
La voz se le quebró.
Elena bajó la mirada.
Sofía continuó.
“Si algún día encuentras esta carta, significa que ya no pude protegerte de la verdad.””
Mateo cerró los ojos.
Sofía lo miró.
“¿De qué verdad?””
Elena respondió suavemente.
“Lee.””
Sofía siguió.
“Durante años te dije que tu padre había muerto. No era cierto.””
Un sollozo escapó de
su garganta.
La congregación permaneció inmóvil.
“Tu padre está vivo. Lo has visto muchas veces. Lo has escuchado hablar. Incluso has recibido sus bendiciones.””
Sofía levantó lentamente los ojos.
Mateo parecía devastado.
“Tu padre está más cerca de ti de lo que imaginas.””
Sofía dejó caer la carta.
“¿Mi mamá estaba hablando de él?””
Señaló a Mateo.
Elena asintió.
“Sí.””
Sofía se volvió hacia el pastor.
“¿Tú sabías que era mi papá?””
Mateo tardó demasiado en contestar.
Y ese silencio fue suficiente.
“Dime que no”, susurró Sofía.
Mateo tragó saliva.
“Yo sabía que Marisol estaba embarazada.””
“Eso no fue lo que pregunté.””
“Sí.””
“¿Sí qué?””
Mateo cerró los ojos.
“Sabía que podía ser tu padre.””
Sofía retrocedió como si le hubieran dado una bofetada.
“¿Podía?””
Elena golpeó la banca con la mano.
“¡No vuelvas a esconderte detrás de palabras!””
Mateo levantó la voz.
“¡Porque no sabía toda la verdad!””
“¿Qué
verdad?””
Mateo miró hacia las ventanas de vitrales.
“Marisol me dijo que había otra persona.””
Sofía se quedó quieta.
“¿Otra persona?””
Mateo asintió.
“Me dijo que si yo aparecía públicamente como tu padre, alguien iba a hacerte daño.””
Elena lo miró con incredulidad.
“Eso nunca fue lo que me dijo.””
Mateo respondió:
“Porque Marisol te estaba protegiendo de dos hombres, no de uno.””
La frase cayó como una piedra.
Sofía tomó la segunda hoja.
“¿Dos?””
Mateo bajó la voz.
“Tu mamá recibió amenazas antes de que nacieras.””
“¿De quién?””
“No lo sé.””
Elena soltó una carcajada nerviosa.
“Sí lo sabes.””
Mateo la miró.
“Yo encontré las cartas, Elena.””
“¿Cuáles cartas?””
Mateo se quedó callado.
Sofía dio un paso hacia él.
“¿Qué cartas?””
Mateo apretó el sobre vacío.
“Las que Marisol me pidió que destruyera.””
Sofía sintió que las piernas le flaqueaban.
“¿Las destruiste?””
Mateo negó lentamente.
“No.””
Elena lo miró fijamente.
“Entonces…”
Mateo metió la mano dentro de su túnica.
Sacó una pequeña llave oxidada.
“Las escondí.””
Sofía observó la llave.
“¿Dónde?””
Mateo levantó los ojos.
“En un lugar donde nadie buscaría jamás.””
“¿Dónde?””
Mateo miró hacia una puerta lateral de la iglesia.
“La antigua guardería.””
Elena se quedó completamente quieta.
“Esa habitación fue sellada hace veinticinco años.””
Mateo asintió.
“Exactamente.””
Y justo entonces, desde el pasillo detrás del santuario, se escuchó un golpe.
Después otro.
Luego una voz masculina.
“Mateo.””
El pastor levantó la cabeza.
Sofía susurró:
“¿Quién es?””
Mateo no respondió.
Capítulo completado
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