Sofía volvió a leer el mensaje.
Capítulo 7
Sofía volvió a leer el mensaje.
*“Todavía no sabes dónde está tu hermano.””*
La palabra quedó suspendida entre ellos.
Hermano.
No era una sospecha.
No era una posibilidad.
Estaba escrito en un documento oficial.
Había nacido cinco minutos después que ella.
Y alguien había hecho desaparecer su identidad.
Sofía levantó la mirada hacia Mateo.
“¿Tú sabías que tenía un hermano?””
Mateo no respondió.
“Mateo.””
Él respiró hondo.
“Sabía que Marisol había dado a luz a dos bebés.””
Rafael cerró los ojos.
“Pero dijiste que no sabías dónde estaba.””
“No lo sé.””
Sofía apretó el teléfono.
“Entonces, ¿por qué estás tan asustado?””
Mateo miró el documento.
“Porque sé quién se lo llevó.””
Elena se quedó inmóvil.
“¿Quién?””
Mateo tardó unos segundos.
“Mi padre.””
Sofía sintió un vacío en el estómago.
“Julián.””
Mateo asintió.
Rafael dio un paso adelante.
“¿Y qué hizo con él?””
“No lo sé.””
“¡Mientes!””
Rafael agarró a Mateo del cuello de la túnica.
Sofía
gritó:
“¡Rafael, suéltalo!””
Mateo no se defendió.
“Déjalo”, dijo Elena.
Rafael lo soltó.
“Veintiocho años”, murmuró.
“Veintiocho años pensando que mi hijo murió.””
Mateo acomodó lentamente su ropa.
“Marisol nunca dijo que el bebé había muerto.””
Rafael lo miró.
“¿Entonces por qué me dejaron creerlo?””
Mateo respondió:
“Porque si sabías que estaba vivo, ibas a buscarlo.””
“¡Claro que lo habría buscado!””
“Y te habrían matado.””
Rafael quedó en silencio.
Sofía miró a Elena.
“¿Tú sabías que Rafael era el padre de mi hermano?””
Elena negó.
“Marisol nunca me lo dijo.””
“Pero sabía que había otro bebé.””
“Sí.””
“¿Por qué me ocultaron todo?””
Elena acarició la lápida.
“Porque había gente poderosa involucrada.””
Sofía tomó el documento de adopción.
“Quiero saber quién firmó esto.””
Mateo miró la parte inferior.
“Ahí está.””
Sofía acercó el papel a la luz.
Había una firma.
*Julián Santiago.*
Y debajo:
*Tutor legal temporal.*
Sofía frunció el ceño.
“¿Temporal?””
Mateo asintió.
“Mi padre no podía adoptarlo legalmente. Pero tenía conexiones.””
Rafael preguntó:
“¿Con quién?””
Mateo miró hacia la entrada del cementerio.
“Con el hospital.””
Elena abrió los ojos.
“El doctor.””
Mateo asintió.
“El doctor que certificó la muerte de Marisol.””
Sofía sintió un escalofrío.
“Pero dijiste que su cuerpo…”
“Yo nunca vi el cuerpo.””
Sofía lo miró.
“Entonces tú tampoco sabes si murió.””
“No.””
“¿Y el funeral?””
Mateo bajó la cabeza.
“Fue una ceremonia con el ataúd cerrado.””
Rafael golpeó la palma de su mano contra la lápida.
“Dios mío…”
Sofía retrocedió.
Todo lo que había creído desde niña comenzaba a desmoronarse.
Su madre no había muerto.
Su hermano había desaparecido.
Mateo había aceptado cargar con un secreto.
Y Julián parecía estar detrás de todo.
Pero faltaba una pieza.
Sofía miró el documento.
“¿Dónde está mi hermano ahora?””
El teléfono volvió a vibrar.
Otro mensaje.
Esta vez había
una fotografía.
Sofía abrió el archivo.
Era una imagen reciente.
Un hombre joven estaba sentado en una cafetería.
Cabello oscuro.
Barba corta.
Una cicatriz pequeña sobre la ceja.
Sofía miró a Rafael.
Rafael estaba llorando.
“Es él.””
Sofía acercó el teléfono.
“¿Cómo lo sabes?””
“Porque tiene los ojos de Marisol.””
Mateo miró la fotografía.
Y palideció.
Sofía lo notó.
“¿Lo conoces?””
Mateo negó.
“Jamás lo había visto.””
“Entonces, ¿por qué reaccionaste así?””
Mateo no contestó.
Rafael tomó el teléfono.
En la fotografía, el joven llevaba una cadena alrededor del cuello.
Colgaba un pequeño crucifijo.
El mismo símbolo que había aparecido dentro de la caja.
Rafael susurró:
“¿Dónde fue tomada?””
Sofía abrió la información de la imagen.
Había una ubicación.
Una dirección.
Elena la reconoció inmediatamente.
“Ese lugar…”
Sofía la miró.
“¿Qué?””
“Es la casa de Julián.””
Mateo cerró los ojos.
“Eso significa que él está vivo.””
Sofía sintió que el miedo se convertía en determinación.
“Entonces vamos.””
Mateo negó.
“No.””
“¿Por qué?””
“Porque si tu hermano está allí, Julián también.””
Rafael se acercó a Sofía.
“Y si está vivo, ya no podemos esperar.””
Mateo miró a ambos.
“Ustedes no entienden.””
Sofía respondió:
“Entonces explícanos.””
Mateo abrió la boca.
Pero un vehículo negro apareció al otro lado del cementerio.
Se detuvo.
Las puertas permanecieron cerradas.
Mateo reconoció el automóvil.
“Todos atrás.””
Sofía miró el vehículo.
“¿Quién es?””
Mateo susurró:
“Julián.””
La puerta trasera se abrió.
Pero no bajó Julián.
Bajó el joven de la fotografía.
Capítulo completado
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