El cementerio estaba casi vacío cuando llegaron.
Capítulo 6
El cementerio estaba casi vacío cuando llegaron.
El cielo comenzaba a oscurecerse.
Sofía caminaba entre las lápidas con la fotografía de su madre apretada contra el pecho.
Elena llevaba la llave negra.
Mateo caminaba detrás.
Rafael iba unos pasos más adelante.
Nadie hablaba.
Hasta que Sofía se detuvo.
La lápida decía:
*MARISOL HERNÁNDEZ 1970–1998 AMADA MADRE Y HERMANA*
Sofía tocó las letras con los dedos.
“Yo vine aquí todos los años.””
Elena respondió:
“Lo sé.””
“Traía flores.””
“Lo sé.””
Sofía se volvió.
“¿Y nunca pensaste decirme que quizá estaba viva?””
Elena comenzó a llorar.
“Tu mamá me hizo prometerlo.””
“¿Y eso te pareció correcto?””
“No.””
“Entonces, ¿por qué lo hiciste?””
Elena bajó la mirada.
“Porque la noche que desapareció, dejó a una persona en mi casa.””
Sofía frunció el ceño.
“¿A quién?””
Elena tardó en responder.
“A ti.””
Sofía se quedó quieta.
“¿Qué?””
“Eras una bebé.””
Mateo se acercó.
“Eso no estaba en el acuerdo.””
Elena lo
miró.
“Porque tú no estabas allí.””
Mateo cerró los ojos.
Rafael preguntó:
“¿Quién te entregó a Sofía?””
Elena respondió:
“Marisol.””
Sofía sintió que las piernas le fallaban.
“Entonces mi mamá estaba viva.””
“Sí.””
“¿Cuándo?””
“Después del funeral.””
Sofía respiró profundamente.
“¿La viste?””
Elena asintió.
“Una vez.””
“¿Dónde?””
“En la madrugada. Vino a mi casa.””
“¿Y qué te dijo?””
Elena miró la lápida.
“Que nunca dejaras que Mateo te dijera quién era tu padre.””
Sofía miró al pastor.
“¿Por qué?””
Mateo no respondió.
Sofía caminó hacia él.
“Ya no puedes seguir escondiéndote.””
Mateo sacó algo del bolsillo.
Era un pequeño papel doblado.
“Tu mamá me dio esto la última vez que la vi.””
Sofía extendió la mano.
Mateo se lo entregó.
Había una frase.
*No le digas que Rafael es su padre.*
Sofía levantó la mirada.
Rafael se quedó inmóvil.
“¿Qué?””
Mateo lo miró.
“Marisol sabía que tú ibas a volver.””
Rafael negó con la cabeza.
“Ella me dijo que nunca volvería.””
“Te mintió.””
“¿Por qué?””
Mateo respondió:
“Porque estaba intentando mantenerte vivo.””
Rafael dio un paso hacia él.
“¿Qué hiciste?””
“Lo que me pidió.””
“¿Dónde está ella?””
Mateo bajó la mirada.
“No lo sé.””
Rafael se quedó en silencio.
Sofía miró a ambos.
“Entonces nadie sabe dónde está mi mamá.””
Elena sacó la llave.
“Tal vez ella quería que la encontráramos aquí.””
Se arrodilló frente a la tumba.
Había una pequeña placa de metal casi cubierta por tierra.
Elena la limpió.
Apareció una cerradura.
Sofía abrió los ojos.
“¿La lápida tiene una cerradura?””
Mateo respondió:
“No es para la tumba.””
Elena introdujo la llave negra.
Clic.
Una pequeña sección de la piedra se abrió.
Dentro había una caja metálica.
Sofía la sacó.
La caja estaba cubierta de polvo.
En la tapa había tres iniciales:
*M.H.*
Rafael se acercó.
“Ábrela.””
Sofía
levantó la tapa.
Dentro había fotografías.
Documentos.
Un pequeño crucifijo.
Y una cinta de hospital.
Sofía tomó la cinta.
La fecha estaba escrita claramente:
*14 de marzo de 1998.*
El día de su nacimiento.
Debajo aparecía un nombre de paciente.
Sofía lo leyó.
“Marisol Hernández.””
Mateo dio un paso adelante.
“Dios…”
Sofía sacó el documento.
Era un registro hospitalario.
Pero había algo que no tenía sentido.
La hora de nacimiento de Sofía aparecía a las 2:14 de la madrugada.
Y junto a ella había otra entrada.
*2:19 a.m. — bebé masculino.*
Sofía dejó caer el papel.
“¿Bebé masculino?””
Rafael se acercó rápidamente.
“Déjame verlo.””
Sofía le entregó el documento.
Rafael empezó a temblar.
Mateo preguntó:
“¿Qué pasa?””
Rafael señaló una línea.
“Ese bebé…”
Su voz se quebró.
“Ese bebé tenía mi apellido.””
Sofía lo miró.
“Entonces…”
Rafael levantó la vista.
“Yo tenía un hijo.””
Elena tomó otro documento.
Era un registro de adopción.
La fecha era la misma.
Y el nombre del padre biológico estaba tachado.
Pero debajo del tachón todavía podían verse unas letras.
Sofía tomó el papel.
Las reconoció.
No era Rafael.
No era Mateo.
Era otro nombre.
*Julián Santiago.*
Mateo quedó completamente inmóvil.
Sofía levantó la cabeza.
“¿Quién es Julián?””
Mateo respondió apenas:
“Mi padre.””
En ese instante, el teléfono de Sofía vibró.
Un mensaje de un número desconocido.
Solo decía:
*“Ahora ya sabes por qué tu madre tuvo que desaparecer. Pero todavía no sabes dónde está tu hermano.””*
Capítulo completado
Has llegado al final de este capítulo.
Seguir leyendo
Más mundos en los que perderte después de este capítulo.