Sofia bajó las escaleras sin sentir los pies.
Capítulo 7
Sofia bajó las escaleras sin sentir los pies.
Cada escalón parecía demasiado alto.
Cada respiración demasiado corta.
Al llegar al comedor, Elena ya estaba junto a la puerta principal. Camila permanecía detrás de ella, con una mano sobre la boca.
Mateo seguía arriba.
No había bajado.
Sofia llegó hasta la puerta.
“¿Daniel?””
Del otro lado respondió una voz masculina.
“Sí.””
Sofia puso la mano sobre la cerradura.
Se detuvo.
“¿Está… está contigo?””
Hubo un silencio breve.
“Sí, Sofia.””
Ella cerró los ojos.
Durante cuatro años había imaginado esa pregunta.
Durante cuatro años había pensado que jamás tendría la oportunidad de hacerla.
“¿Puedo verlo?””
Daniel respondió suavemente:
“Primero abre la puerta.””
Sofia giró la cerradura.
La puerta se abrió.
Un hombre de unos cuarenta años estaba parado en el porche, sosteniendo una carpeta gruesa contra el pecho.
A su lado había una mujer de cabello oscuro.
Y frente a ella…
Un niño pequeño.
Sofia dejó de respirar.
El niño
llevaba una sudadera azul, tenis blancos y sostenía un dinosaurio de plástico.
Miró a Sofia.
Ella lo miró a él.
Nadie dijo nada.
Elena comenzó a llorar.
“Dios mío…”
El niño escondió medio cuerpo detrás de la mujer.
Daniel bajó la mirada hacia él.
“Está bien, campeón.””
El niño preguntó:
“¿Nos vamos?””
La mujer respondió:
“Todavía no, mi amor.””
Sofia miró a Daniel.
“¿Quién es ella?””
Daniel contestó:
“Marisol.””
La mujer dio un paso adelante.
“Yo lo crié.””
Sofia sintió que una lágrima le recorría la mejilla.
“¿Eres…?””
Marisol asintió.
“Su madre adoptiva.””
Sofia apretó los labios.
“¿Sabías quién era yo?””
Marisol bajó la mirada.
“Me dijeron que habías muerto.””
Sofia sintió un golpe en el pecho.
“¿Qué?””
“Eso fue lo que nos dijeron.””
Daniel intervino.
“Marisol y su esposo recibieron documentos que afirmaban que el niño no tenía una madre que pudiera reclamarlo.””
Sofia miró al pequeño.
“¿Cómo se
llama?””
Marisol respondió:
“Lucas.””
Sofia repitió el nombre lentamente.
“Lucas…”
El niño levantó la cabeza.
“¿Tú eres amiga de mi mamá?””
Sofia no pudo responder.
Marisol se arrodilló junto a él.
“Lucas, ella es Sofia.””
El niño la observó.
“¿La conoces?””
Marisol negó.
“Todavía no.””
Sofia se arrodilló frente al niño, manteniendo distancia.
“Hola, Lucas.””
El pequeño apretó su dinosaurio.
“Hola.””
“Me gusta tu dinosaurio.””
“Se llama Rex.””
Sofia sonrió entre lágrimas.
“Es bonito.””
Lucas la miró unos segundos.
Luego preguntó:
“¿Por qué estás llorando?””
Sofia se tocó la mejilla.
“Porque estoy muy feliz de verte.””
El niño frunció el ceño.
“¿Me conoces?””
Sofia respiró temblando.
“Más de lo que imaginas.””
Detrás de ella, Mateo finalmente bajó las escaleras.
Lucas lo vio.
Y sonrió.
“¡Mateo!””
Sofia se giró.
Elena también.
Mateo bajó el último escalón.
Lucas corrió hacia él.
“¡Tío Mateo!””
Sofia quedó paralizada.
“Tío…”
Mateo abrazó al niño.
Sofia
sintió que algo dentro de ella se rompía.
“¿Tú lo conoces?””
Mateo miró a Sofia.
“Sí.””
“¿Desde cuándo?””
Lucas seguía abrazándolo.
Mateo no respondió.
Sofia dio un paso hacia él.
“¿Desde cuándo conoces a mi hijo?””
Lucas levantó la cabeza.
“¿Tu hijo?””
Mateo se quedó inmóvil.
Marisol miró a Daniel.
Daniel cerró los ojos.
Sofia entendió.
Mateo no solamente sabía que Lucas estaba vivo.
Había estado en su vida.
Había comprado regalos.
Había visitado su casa.
Había escuchado su voz.
Mientras Sofia lloraba sola.
“¿Cuántas veces lo viste?””
Mateo dejó lentamente al niño en el suelo.
“Sofia…”
“¿Cuántas?””
“No sé.””
“¿Cincuenta?””
Silencio.
“¿Cien?””
Mateo bajó la mirada.
Lucas miró confundido a todos.
“¿Por qué están enojados?””
Sofia se agachó inmediatamente.
“No estamos enojados contigo, corazón.””
El niño la observó.
“¿Por qué me dices corazón?””
Sofia no pudo contener las lágrimas.
“Porque…”
Se quedó sin palabras.
Daniel puso una mano sobre el hombro de Marisol.
“Quizás deberíamos hablar afuera.””
Sofia negó.
“No.””
Miró a Mateo.
“Todos se quedan.””
Mateo apretó la mandíbula.
“Esto no es el lugar.””
“Esta casa fue el lugar donde me mentiste.””
Sofia tomó la carpeta de las manos de Daniel.
La abrió.
Dentro había documentos, fotografías y recibos.
Pero había algo más.
Una pequeña fotografía de Mateo con Lucas.
El niño tenía apenas dos años.
Mateo lo sostenía en brazos.
Detrás de ellos aparecía una casa.
Sofia miró la fecha.
Tres años atrás.
“Me dijiste que estabas en Phoenix.””
Mateo cerró los ojos.
“Lo siento.””
Sofia levantó la fotografía.
“Estabas aquí.””
“Sí.””
“Mientras yo pensaba que nuestro hijo estaba muerto.””
Mateo no respondió.
Sofia dio un paso hacia él.
“¿Por qué?””
Él levantó la mirada.
“Porque tenía miedo de perderte.””
Sofia negó.
“No.””
Señaló a Lucas.
“Tenías miedo de que yo lo encontrara.””
Mateo guardó silencio.
Entonces Daniel sacó otro documento.
“Sofia, hay una razón por la que traje esto personalmente.””
Ella lo tomó.
Era una orden judicial.
Su nombre aparecía en la primera página.
Pero debajo había otro nombre.
El de Mateo.
Daniel habló lentamente.
“Esta orden fue presentada hace cuatro años.””
Sofia leyó la fecha.
Dos días después de la supuesta muerte de Lucas.
“¿Quién la presentó?””
Daniel miró a Mateo.
“Tu esposo.””
Sofia levantó los ojos.
Y Mateo susurró:
“Yo no tuve otra opción.””
Pero Daniel negó con la cabeza.
“Sí la tuviste.””
Luego sacó una última hoja.
“Y tengo la prueba de que alguien te amenazó para que lo hicieras.””
Sofia miró el documento.
“¿Quién?””
Capítulo completado
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