“¿Dónde?””
Sofia caminó hacia Camila.
Capítulo 6
“¿Dónde?””
Sofia caminó hacia Camila.
La joven sostuvo el teléfono con ambas manos.
“En Bakersfield.””
Mateo reaccionó.
“Camila, no.””
“Ya basta.””
La voz de Camila temblaba, pero no retrocedió.
“Llevas cuatro años diciéndonos que no hablemos.””
Mateo se quedó callado.
Sofia miró a Camila.
“¿Cómo sabes dónde vive?””
Camila desbloqueó el teléfono.
“Porque yo lo vi.””
“¿Cuándo?””
“Hace seis meses.””
Sofia frunció el ceño.
“¿Por qué?””
Camila respiró profundamente.
“Porque fui a entregar unos documentos para mi trabajo.””
Mateo negó con la cabeza.
“Eso no significa nada.””
Camila lo miró.
“Sí significa.””
Abrió una fotografía.
Aparecía una casa de un solo piso, con paredes color crema, un pequeño jardín y una bicicleta roja junto a la entrada.
Sofia acercó el teléfono.
“¿Es aquí?””
Camila asintió.
“Sí.””
“¿Y él?””
Camila deslizó la pantalla.
Apareció otra fotografía.
El mismo niño.
Esta vez sentado en un columpio.
Sofia dejó escapar un sollozo.
“¿Ese es mi hijo?””
Camila asintió.
“Sí.””
Mateo dio un paso adelante.
“Borra esas fotos.””
Camila se apartó.
“No.””
“Camila.””
“No.””
Elena tomó la mano de Sofia.
“Respira, mija.””
Sofia negó.
“Quiero ir.””
Mateo la miró.
“No puedes simplemente aparecer.””
“Es mi hijo.””
“Legalmente…”
“¡No vuelvas a decirme legalmente!””
Mateo cerró la boca.
Sofia se acercó a él.
“Me quitaste cuatro años.””
Él lloraba en silencio.
“Lo siento.””
“Eso no me devuelve nada.””
“Lo sé.””
“¿Cuándo pensabas decírmelo?””
Mateo miró hacia la ventana.
“Nunca.””
Sofia sintió que esa respuesta le rompía algo por dentro.
“Nunca.””
“Pensé que era lo mejor.””
“¿Para quién?””
Él no contestó.
Camila guardó el teléfono.
“Hay algo más.””
Sofia se volvió.
“¿Qué?””
Camila miró a Mateo.
“Yo no fui quien descubrió la dirección.””
Mateo palideció.
“Camila…”
“Fue Daniel.””
Sofia se quedó quieta.
“¿Daniel sabe dónde está?””
“Sí.””
“¿Y por qué no me llamó?””
Camila tragó saliva.
“Porque estaba esperando a tener pruebas
suficientes.””
Elena preguntó:
“¿Pruebas de qué?””
Camila abrió un archivo.
Era una fotografía de un documento.
Después otra.
Después otra.
Todos tenían el mismo patrón.
Transferencias.
Firmas.
Fechas.
Nombres.
Sofia miró cada página.
“¿Esto prueba que Mateo pagó para ocultarlo?””
Camila asintió.
“Y hay algo peor.””
Mateo se acercó.
“Dame el teléfono.””
Camila retrocedió.
“No.””
“Te lo estoy pidiendo.””
“No te lo voy a dar.””
Sofia miró a Mateo.
“Déjala.””
Él se detuvo.
Camila abrió el último archivo.
“Daniel dice que este es el documento más importante.””
Sofia lo leyó.
Era una copia de un contrato de adopción.
El nombre del niño aparecía parcialmente cubierto.
Pero debajo había una cláusula.
*La madre biológica deberá renunciar voluntariamente a cualquier reclamación futura.*
Sofia miró la firma.
La misma.
Su firma.
Pero debajo de la firma había una fecha.
Dos días después de la supuesta muerte de su bebé.
“Esto es imposible.””
Mateo
cerró los ojos.
“Yo…”
“¿Qué?””
“No quería que lo supieras.””
Sofia lo empujó.
“¡Tú hiciste esto!””
Él no se defendió.
Elena tomó el documento.
“¿Quién fue el notario?””
Sofia miró la hoja.
Había un sello.
Y un nombre.
*Elena Morales.*
Sofia levantó la mirada.
“Abuela…”
Elena se quedó blanca.
“Yo no…”
“Tu nombre está aquí.””
“No lo firmé.””
Mateo retrocedió.
“Eso no puede ser.””
Elena empezó a temblar.
“Yo nunca fui notaria.””
Sofia miró a Mateo.
“Entonces alguien falsificó su nombre.””
Mateo no respondió.
Camila abrió la puerta.
“Daniel encontró quién lo hizo.””
Sofia la miró.
“¿Quién?””
Camila bajó la voz.
“Valeria.””
Mateo negó.
“No.””
“Sí.””
“Eso es mentira.””
Camila lo enfrentó.
“Entonces mira tu teléfono.””
Mateo sacó el suyo.
Tenía un nuevo mensaje.
Un video.
El remitente era Daniel.
Mateo lo abrió.
La pantalla mostró una habitación de hotel.
Una mujer estaba sentada frente a una cámara.
Valeria.
Miró directamente al lente.
Y dijo:
“Mateo, si estás viendo esto, significa que Sofia ya encontró la caja.””
Mateo dejó caer el teléfono sobre la cama.
Sofia se acercó.
La voz de Valeria continuó desde el altavoz:
“Y ahora tienes dos opciones.””
La imagen se cortó por un segundo.
Después volvió.
Valeria sonrió con tristeza.
“Decirle la verdad sobre quién adoptó a su hijo…”
Pausa.
“…o dejar que ella descubra que la familia que lo crió está mucho más cerca de lo que imagina.””
La grabación terminó.
Nadie habló.
Sofia miró a Elena.
Después a Camila.
Finalmente, a Mateo.
“¿Qué quiso decir con que están más cerca?””
Mateo no contestó.
Porque en ese instante sonó el timbre de la casa.
Una vez.
Dos veces.
Y desde abajo, una voz masculina gritó:
“¡Sofia! Soy Daniel.””
Capítulo completado
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