Sofia sostuvo el segundo documento como si quemara.
Capítulo 2
Sofia sostuvo el segundo documento como si quemara.
“¿Qué es esto?””
Nadie respondió.
El coro seguía en silencio.
Algunas personas se habían puesto de pie. Otras levantaban sus teléfonos, pero Arturo se volteó inmediatamente.
“Guarden esos teléfonos,” dijo con voz temblorosa.
“Esto es un asunto familiar.””
Elena lo miró con desprecio.
“Dejó de ser un asunto familiar cuando tú ayudaste a esconderlo dentro de esta iglesia.””
Arturo se quedó inmóvil.
Sofia volteó hacia él.
“¿Ayudaste?””
“No.””
La respuesta salió demasiado rápido.
Elena soltó una carcajada amarga.
“Claro que no.””
Arturo bajó la voz.
“Elena, no sabes lo que estás diciendo.””
“Sé exactamente lo que estoy diciendo.””
Pastor Benítez levantó una mano.
“Todos necesitan salir.””
Sofia negó con la cabeza.
“Yo no me voy.””
“Mija…”
“No me digas mija.”” Sofia dio un paso hacia él.
“Quiero respuestas.””
El pastor cerró los ojos.
“Hay cosas que se hicieron para protegerte.””
“¿Protegerme de qué?””
Silencio.
Sofia miró nuevamente el documento.
“¿Por
qué hay una firma aquí?””
Elena se acercó.
“Léela.””
Sofia tragó saliva.
“Arturo…”
Su padre se estremeció.
“Eso no significa lo que crees.””
“¿Entonces qué significa?””
Arturo miró alrededor.
Había demasiados ojos sobre él.
“Significa que cometimos errores.””
Elena golpeó la Biblia con la palma.
“¡No fueron errores!””
La iglesia quedó completamente callada.
“Un error ocurre una vez,” continuó Elena.
“Ustedes mintieron durante veintiocho años.””
Sofia miró al pastor.
“¿Veintiocho?””
Él asintió lentamente.
“Sí.””
“¿Desde que nací?””
Otra pausa.
“Sí.””
Sofia soltó el aire.
“Entonces dime quién soy.””
Pastor Benítez no pudo sostenerle la mirada.
Arturo dio un paso hacia su hija.
“Sofia, escúchame.””
Ella retrocedió.
“No me toques.””
“Sofia…”
“¡No me toques!””
Las lágrimas comenzaron a correr por sus mejillas.
“Yo crecí pensando que ustedes eran mi familia. Celebré mis cumpleaños aquí. Mi graduación.
Mi boda. Tú me llevaste al altar.””
Arturo comenzó a llorar.
“Yo te amo.””
“Entonces
dime la verdad.””
Él no contestó.
Elena tomó el segundo documento.
“Hay una razón por la que ese papel estuvo escondido.””
Sofia extendió la mano.
“Dámelo.””
Elena vaciló.
“¿Estás segura?””
“Dámelo.””
Elena se lo entregó.
Sofia lo abrió completamente.
Era una copia certificada de un documento de veintiocho años atrás.
En la parte superior aparecía el nombre de una mujer.
Sofia lo leyó una vez.
Luego otra.
Su rostro perdió el color.
“¿Quién es ella?””
Arturo se cubrió los ojos.
Elena contestó:
“Tu madre.””
Sofia negó lentamente.
“No.””
“Sí.””
“No. Mi mamá murió cuando yo era bebé.””
Elena miró al pastor.
“Eso fue lo que te dijeron.””
Sofia sintió que las piernas le fallaban.
Se apoyó contra el púlpito.
“Entonces… ¿ella no murió?””
El pastor dio un paso hacia ella.
“Sofia, hay una explicación.””
“¡No quiero otra explicación!””
Su grito hizo eco por toda la iglesia.
“Quiero su nombre.””
Elena
cerró los ojos.
“Se llamaba Marisol.””
Sofia dejó caer el documento.
“Marisol…”
Arturo empezó a llorar.
“Tu mamá te entregó voluntariamente.””
Elena se volvió hacia él.
“¡Eso también es mentira!””
Arturo la miró aterrado.
“Elena, basta.””
“No. Ya basta de protegerte.””
Sofia recogió el documento.
“¿Qué quieres decir con que eso también es mentira?””
Elena respiró profundamente.
“Marisol no te entregó.””
Pastor Benítez dio un paso atrás.
Y en ese instante, una mujer mayor apareció en la puerta lateral de la iglesia.
Todos voltearon.
La mujer llevaba un abrigo oscuro y sostenía una fotografía vieja entre sus dedos.
Capítulo completado
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