Nadie tocó el teclado.
Capítulo 6
Nadie tocó el teclado.
El archivo permanecía abierto en la pantalla.
*VIDEO_004 — 11:59 PM.*
Mateo estaba frente a la computadora, con los ojos fijos en el nombre del archivo.
—Reprodúcelo.
Daniel negó con la cabeza.
—Mateo, no.
—Reprodúcelo.
—No sabes lo que vas a ver.
—Ya vi suficiente.
Clara dio un paso hacia ellos.
—Daniel, déjalo verlo.
Daniel la miró.
—Tú no entiendes.
—Entonces explícame.
Rafael bajó la mirada.
—Ella tiene derecho a saberlo también.
Daniel se pasó una mano por el rostro.
—Hace dieciocho años…
Mateo lo interrumpió.
—No quiero una explicación. Quiero el video.
Elena se acercó al escritorio.
—Yo lo voy a poner.
Daniel intentó detenerla.
—Elena.
—No.
Ella hizo clic.
La pantalla se volvió negra.
Luego apareció una fecha.
Dieciocho años atrás.
11:59 p. m.
La imagen era de una cámara antigua.
El comedor era diferente. Los muebles no eran los mismos.
Pero la puerta era idéntica.
Una mujer
apareció en la grabación.
Mateo la reconoció inmediatamente por las fotografías que había visto cientos de veces.
Su madre.
Ana.
Mateo dejó de respirar.
—Mamá…
La mujer caminaba rápidamente por el comedor.
Llevaba una bolsa en una mano.
Miraba hacia atrás.
Luego apareció un hombre.
Daniel.
Más joven.
Mateo miró a su padre.
—Tú estabas ahí.
Daniel no respondió.
En el video, Ana se acercó a Daniel.
El audio era imperfecto, pero podía escucharse.
—No voy a hacerlo.
El Daniel joven respondió:
—Ana, por favor.
—No.
—Solo necesito tiempo.
—Ya te di tiempo.
Mateo miraba la pantalla sin parpadear.
Ana puso la bolsa sobre la mesa.
—Mañana voy a decirle todo a Clara.
Clara dio un paso atrás.
—¿A mí?
Rafael asintió lentamente.
—Sí.
En el video, Daniel parecía desesperado.
—No puedes hacer eso.
—Sí puedo.
—Vas a destruir a todos.
Ana negó con la cabeza.
—No. La mentira los
va a destruir.
Mateo apretó los puños.
—¿Qué mentira?
Nadie contestó.
En la grabación, Ana sacó un sobre.
Lo puso frente a Daniel.
—Aquí está la prueba.
Daniel joven tomó el sobre.
Lo abrió.
Su rostro cambió.
—¿De dónde sacaste esto?
—De tu oficina.
Daniel miró hacia el pasillo.
—¿Quién más sabe?
Ana respondió:
—Rafael.
Mateo volteó hacia Rafael.
Rafael estaba llorando.
—Yo tenía veinte años —dijo—. No sabía qué hacer.
Mateo volvió a mirar la pantalla.
Ana continuó:
—Si algo me pasa, Rafael sabe dónde está la copia.
Daniel joven la agarró del brazo.
Ana se soltó.
—¡No me toques!
Mateo dio un paso hacia la pantalla.
—Él la agarró.
Daniel bajó la cabeza.
—Sí.
Clara miró a su esposo.
—¿Qué hiciste?
Daniel respondió apenas:
—La discusión terminó.
En el video, Ana salió del comedor.
Daniel se quedó solo.
Unos segundos después, otra figura apareció en la puerta.
Mateo
la miró.
—¿Quién es?
Rafael respiró profundamente.
—Marisol.
La mujer de las fotografías entró.
Se acercó a Daniel.
Le entregó algo.
Después ambos discutieron.
La imagen se distorsionó.
El audio desapareció durante unos segundos.
Entonces la cámara captó un ruido.
Un golpe.
Clara se cubrió la boca.
Mateo retrocedió.
—No.
Daniel cerró los ojos.
—Yo no la maté.
Mateo lo miró.
—¿Qué?
—No la maté.
—Entonces ¿qué pasó?
Daniel señaló la pantalla.
—Mira.
Ana volvió a aparecer.
Estaba viva.
Caminaba hacia la puerta trasera.
Detrás de ella, Marisol salió corriendo.
Ana se detuvo.
Miró hacia la cámara.
Y dijo algo.
El audio regresó apenas un instante.
—Si me pasa algo…
La grabación volvió a cortarse.
Después, la pantalla mostró la entrada de la casa.
Ana salió.
Marisol la siguió.
Daniel permaneció dentro.
Mateo se llevó ambas manos a la cabeza.
—Entonces mi mamá salió de la casa.
Rafael asintió.
—Sí.
—¿Y murió afuera?
—Sí.
—¿En un accidente?
Rafael no respondió.
Mateo lo miró.
—¿Fue un accidente?
Rafael negó lentamente.
—No.
Clara se volvió hacia Daniel.
—¿Qué pasó esa noche?
Daniel no podía hablar.
Rafael respondió por él.
—Ana descubrió que alguien había estado usando la cuenta de Daniel para mover dinero.
Clara frunció el ceño.
—¿Dinero?
—Mucho.
Mateo miró a su padre.
—¿Tú lo hiciste?
—No.
—Entonces ¿quién?
Rafael señaló a Marisol.
—Ella.
Daniel negó.
—No sabíamos toda la verdad.
—¿Quiénes son “nosotros”? —preguntó Mateo.
Daniel respiró profundamente.
—Yo, Rafael y Marisol.
Clara quedó devastada.
—¿Me mentiste durante dieciocho años?
Daniel la miró.
—Intentaba protegerte.
—¡No! —gritó Clara—. ¡Intentabas protegerte tú!
Sofía comenzó a llorar desde la puerta.
Mateo no apartaba los ojos de la pantalla.
El video continuaba.
Ana regresó a la entrada.
Pero esta vez no estaba sola.
Otra persona apareció detrás de ella.
Una silueta.
Alta.
Con una chamarra negra.
Mateo se acercó a la pantalla.
—¿Quién es?
Rafael palideció.
—No puede ser.
La figura se acercó a Ana.
Ana retrocedió.
La cámara captó claramente su rostro.
Y después captó el rostro de la otra persona.
Clara dejó escapar un grito.
—No.
Daniel miró la pantalla.
Su rostro se desmoronó.
Mateo quedó completamente inmóvil.
Porque la persona que había seguido a Ana aquella noche…
*no era Rafael, ni Marisol, ni Daniel.*
Capítulo completado
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