“¿Qué bebé?””
La pregunta de Sofia fue apenas un susurro.
Capítulo 5
“¿Qué bebé?””
La pregunta de Sofia fue apenas un susurro.
Mateo no respondió.
“Te pregunté qué bebé.””
Él se sentó lentamente en el borde de la cama.
“Sofia…”
“¿Qué bebé?””
Elena miró a Mateo con una expresión que Sofia jamás había visto antes.
Era miedo.
Pero no por ella.
Por lo que estaba a punto de salir.
Sofia giró hacia Elena.
“¿Tú sabes algo?””
Elena negó rápidamente.
“No.””
“Abuela…”
“No, Sofia.””
“Me estás mintiendo.””
Elena comenzó a llorar.
Mateo se levantó.
“Esto no debería estar pasando así.””
Sofia retrocedió.
“Entonces dime cómo debería pasar.””
Mateo miró el suelo.
“Hace cuatro años…”
Se detuvo.
Sofia esperó.
“Hace cuatro años tú estabas embarazada.””
El mundo pareció quedarse sin sonido.
Ella cerró los ojos.
Recordaba.
La prueba positiva.
La pequeña caja que había comprado para sorprenderlo.
La noche en que Mateo había llegado tarde.
El viaje al hospital.
Y después…
Nada.
O eso había creído.
“Yo perdí a mi bebé.””
Mateo levantó la
mirada.
“Eso fue lo que te dijeron.””
Sofia se quedó inmóvil.
“¿Qué significa eso?””
Elena comenzó a sollozar.
“Mateo, ya basta.””
Sofia giró hacia ella.
“¿Qué significa?””
Mateo tragó saliva.
“El bebé sobrevivió.””
Sofia sintió que las piernas dejaban de sostenerla.
“No.””
“Sí.””
“No.””
“Sofia…”
“¡No!””
La palabra explotó en la habitación.
“Me dijeron que había muerto.””
Mateo cerró los ojos.
“Lo sé.””
“Me dijeron que había muerto.””
“Lo sé.””
“¡Me dejaron sostener una manta vacía!””
Elena comenzó a llorar más fuerte.
Sofia se llevó una mano a la boca.
“Yo lloré durante meses.””
Mateo intentó acercarse.
Ella levantó una mano.
“No me toques.””
Él se detuvo.
“¿Dónde está?””
Mateo no contestó.
“¿Dónde está mi hijo?””
Silencio.
Sofia se acercó.
“¿Dónde está?””
Mateo miró hacia Elena.
Sofia siguió su mirada.
“¿Tú también lo sabías?””
Elena negó.
“Yo me enteré después.””
“¿Después de qué?””
Mateo respondió.
“Después de que Daniel descubrió
la verdad.””
Sofia sintió una punzada de rabia.
“¿Y Daniel?””
“Daniel era el abogado del hospital.””
“¿Por qué nunca me dijo nada?””
“Porque yo se lo impedí.””
Sofia lo miró como si acabara de conocerlo.
“¿Por qué?””
Mateo respiró profundamente.
“Porque Valeria estaba involucrada.””
Sofia quedó paralizada.
“¿Valeria qué tiene que ver con mi hijo?””
Mateo no pudo sostenerle la mirada.
“Ella trabajaba en la clínica.””
“¿Como doctora?””
“No.””
“¿Enfermera?””
“No.””
“Entonces ¿qué hacía?””
“Administración.””
Sofia negó lentamente.
“No entiendo.””
Mateo habló más bajo.
“Ella manejaba expedientes.””
Elena intervino.
“Mateo, dile todo.””
Él apretó los puños.
“Valeria ayudó a cambiar el expediente.””
Sofia sintió náuseas.
“¿Cambiarlo para hacerme creer que mi bebé murió?””
“Sí.””
“¿Por qué?””
Mateo se quedó callado.
Sofia dio otro paso.
“¿Por qué?””
Finalmente, él respondió.
“Porque alguien quería adoptar al bebé.””
Sofia se quedó sin palabras.
“¿Quién?””
Mateo cerró los ojos.
“Una familia que pagó.””
“¿Quién?””
“Yo…”
“¿Quién?””
Elena golpeó la mesa de noche.
“¡Dile su nombre!””
Mateo miró a Sofia.
“Los padres de Valeria.””
Sofia sintió que todo encajaba y, al mismo tiempo, nada tenía sentido.
“¿Vendiste a mi hijo?””
Mateo empezó a llorar.
“No fue así.””
“¿Entonces cómo fue?””
“Pensé que estaba muerto.””
Sofia lo miró con odio.
“Eso no responde.””
“Cuando descubrí que estaba vivo, ya era demasiado tarde.””
“¿Demasiado tarde para qué?””
Mateo sacó su teléfono.
Abrió una fotografía.
La giró hacia Sofia.
Era un niño pequeño.
Cabello oscuro.
Ojos grandes.
Una sonrisa tímida.
Sofia tomó el teléfono con manos temblorosas.
Miró la imagen.
Después volvió a mirarla.
“¿Cuántos años tiene?””
“Cuatro.””
Ella acercó el teléfono a su rostro.
“¿Dónde está?””
Mateo respiró hondo.
“En California.””
“¿Con quién?””
“Con una familia que cree que es suyo.””
Sofia empezó a llorar.
“Quiero verlo.””
Mateo asintió.
“Lo sé.””
“Hoy.””
“No podemos.””
“Hoy.””
“Hay una orden de custodia.””
Sofia lo miró.
“¿Quién la firmó?””
Mateo no respondió.
Sofia levantó el documento que había encontrado en la caja azul.
Volvió a mirar la firma.
Y entonces entendió algo.
Aquella autorización no era para controlar una cuenta.
Era para controlar algo mucho más importante.
“Usaste mi firma para renunciar a mis derechos.””
Mateo bajó la cabeza.
“Sí.””
Sofia dejó caer el teléfono.
La fotografía del niño quedó iluminada en la pantalla.
Entonces Camila apareció en la puerta.
Tenía lágrimas en los ojos.
“Prima…”
Sofia la miró.
Camila sostuvo su propio teléfono.
“Hay algo que nunca te conté.””
Sofia esperó.
Capítulo completado
Has llegado al final de este capítulo.
Seguir leyendo
Más mundos en los que perderte después de este capítulo.